Titus Moto Lite: Tu Pareja Perfecta
Texto y Fotos: Manuel Maqueda
Acción: Jacqueline Cryan
Titus MotoLite: Tu Pareja Perfecta
A menudo, elegir una bicicleta es como buscar una pareja estable. Quizás haya muchas opciones golosas a la hora de darse un revolcón, pero cuando se trata de convivir día a día, la Titus MotoLite tiene pocas rivales.
En este mundo de demencia tecnológica y marketing febril, somos bombardeados por estímulos muy poderosos y que a menudo hacen que perdamos la cabeza. Sin embargo, una vez saciado el apetito del momento, uno se despierta al lado de una máquina que no termina de llenarnos del todo. Menos mal que todavía existen bicicletas como la Titus MotoLite, que permiten conjugar aventura y jugueteo con los fundamentos necesarios para una larga y fructífera relación.
¿Titus?
Titus es una marca con mucho prestigio en Estados Unidos pero casi desconocida entre nosotros. Una de las razones para que esta marca no haya sido descubierta antes es el aura elitista que la rodea desde siempre. Titus nace como fábrica de bicicletas a medida y se especializa en la elaboración de cuadros en titanio y Exogrid. Este último material es exclusivo de Titus y se compone de mallas de titanio fusionadas sobre finas tuberías de fibra de carbono. Probablemente sea el compuesto más caro y sofisticado que, hoy por hoy, podemos encontrar en una bici de montaña.
Esta pequeña fábrica de Arizona siempre ha dejado un poco de lado el marketing, ha pasado olímpicamente de las modas y se ha concentrado en hacer buenas bicicletas para una clientela fiel. Por ejemplo, Titus es una marca apreciada desde siempre por las chicas y bikers de baja estatura, ya que extiende su gama de tallas hasta lo liliputiense. Recientemente, los bikers americanos han comenzado a descubrir que los modelos de aluminio de Titus proporcionan un rendimiento de lujo a un precio razonable y la popularidad de bicis como la Racer X (doble de XC) o la MotoLite (Enduro) en mecas del Sudoeste como Moab, Utah, ha sido también un escaparate que las ha lanzado a el estrellato en el resto de EEUU y, poco a poco, fuera de sus fronteras. Quienes deseen familiarizarse con la gama Titus pueden visitar su web en www.titusti.com.
Anatomía de la MotoLite
La Titus MotoLite es una bicicleta enduro de doble suspensión cuyo cuadro permite ajustar el recorrido trasero a 102 o 127 mm cambiando de anclaje el amortiguador. Existen 4 tallas (de L a XS) en aluminio para montaje a la carta, aunque bajo pedido también se elabora a la medida. También por encargo, la MotoLite está disponible en titanio o en el prohibitivo compuesto de titanio-carbono Exogrid.
El triángulo delantero destaca por un tubo horizontal bajito y que desciende hacia su unión con el tubo de tija donde presenta un refuerzo triangular característico. El tubo diagonal es hidroformado y de conificado triple. La pipa es de 1”1/8 y admite horquillas de hasta 145 mm. El tubo vertical admite tijas de 27,2 mm y desviador de 31,8 mm. Un detalle poco común, pero muy de agradecer, es que la muesca que permite la actuación del cierre de tija está orientada hacia delante, lo cual la protege del barro y agua que escupe el neumático trasero. Es un toque habitual en cuadros encargados a medida por los freaks y que delata la vocación custom de Titus.
La suspensión trasera sigue un esquema de FSR (licencia Specialized) y permite equipar amortiguadores de aire o muelle de 2” de recorrido y 8” entre ejes. Las bieletas son de aluminio y la tonillería y casquillos son de acero inoxidable y aluminio respectivamente. El basculante, en aluminio de secciones cuadradas, es compatible sólo con frenos de disco, está fijado al triángulo delantero mediante un pivote principal equipado con cuatro cartuchos de rodamientos sellados y admite neumáticos de hasta 2,35”. La patilla del cambio es reemplazable y el eje trasero es estándar de 135mm.
Todo lo anterior, unido a un peso del cuadro con amortiguador de 2,700 g, nos confirma que nos encontramos ante una bici camaleónica, que se puede equipar como una doble ligera o una enduro cañera, según la elección de componentes que hagamos.
También conviene recordar que tanto por el tallaje como por la geometría, esta es una bicicleta que resulta ideal para las chicas.
Sensaciones de Lujo
La geometría de la MotoLite es todo un acierto. El puesto de pilotaje es tan amplio como el balcón de una casa burgalesa gracias a la disposición baja del tubo horizontal, lo cual pone a salvo nuestras partes nobles ven caso de un desmontaje precipitado y, al mismo tiempo, permite un centro de gravedad más bajo. Esta cómoda disposición de la tubería, unida a un tallaje especialmente favorable, explica que las Titus sean tan populares entre las chicas.
La estética, de una delicadeza engañosa, es también un logro destacable. En estos tiempos en los que proliferan cada vez más engendros de dos ruedas tipo tunning, resulta muy agradable ver una bicicleta que, a pesar de su carácter endurero, presenta líneas limpias, esbeltas y elegantes.
La comodidad es sobresaliente y el acople a la máquina es casi inmediato. Una vez en marcha, el reducido peso y buen pedaleo invitan al ruteo veloz. El pilotaje resulta fácil e intuitivo y la Titus perdona los errores de conducción con una benevolencia propia de un cura de pueblo en su confesionario.
La rigidez del basculante se traduce en una trazada de curvas muy precisa, equilibrada y estable. A pesar de la generosa distancia entre ejes, el bajo centro de gravedad y el reducido peso hacen que las secciones reviradas y ratoneras puedan ser superadas con la agilidad de una mona gibraltareña. La salida de curva es rauda y poderosa, si bien el sistema FSR nos arrebata, durante un breve instante, una primera punta de aceleración al esprintar. No obstante, la máquina se recupera rápidamente y permite mantener un ritmo infernal sobre terrenos ondulados, en los cuales está a la altura de las mejores enduros ruteras del mercado.
El trialeras y obstáculos la MotoLite hace honor a su nombre y los devora con facilidad, como si de una motillo se tratara. La eficacia de suspensiones es fenomenal y, a medida que vamos ganando confianza, la Titus nos empuja a buscar las dificultades en lugar de huir de ellas. Efectivamente, bajo la discreta elegancia de la MotoLite se oculta una verdadera enduro de pata negra cuyos límites están ahí para ser buscados.
Si bien la MotoLite ofrece dos opciones de recorrido trasero, esta bici se encuentra en su salsa en la posición de máximo recorrido, lo cual es congruente con su vocación cañera y representa, asimismo, el reglaje por el que se van a decantar la mayoría de los usuarios habitualmente. Por estas razones, después de varias salidas, optamos por dejar el amortiguador tranquilito en el anclaje de 127 mm, relajarnos y disfrutar.
Subiendo
La MotoLite, por peso y por geometría, es una máquina destinada a moverse con gran agilidad por todo tipo de senderos y a trepar con el brío de una lagartija loca por una hojalata caliente. Los diseñadores de Titus han hecho un buen trabajo a la hora de afinar el lanzamiento de la horquilla y la longitud de las vainas. El primero no es tal que le reste direccionabilidad y control en las secciones más empinadas y la segunda permite aceleración y tracción cuando más lo necesitamos.
La suspensión trasera de la MotoLite recurre al veterano sistema FSR de Specialized. Se trata de una probada tecnología de bieletas cuyos puntos fuertes y débiles son de sobra conocidos. Baste recordar aquí que el FSR baja mejor que sube y que es más sensible que firme, especialmente si somos poco sutiles y armoniosos en nuestro pedaleo trepador. Así las cosas, resulta esencial que el amortiguador nos eche una manita en las subidas mediante algún tipo de plataforma estable o control de flujo. Por esta razón, nos hemos tomado la molestia de probar la MotoLite con dos de los amortiguadores disponibles: Fox Float R y Progressive 5th Element.
Con ambos amortiguadores la MotoLite resulta deliciosa de pilotar y pedalea con mayor eficacia de la que sus recorrido haría presagiar, siempre y cuando los regulemos adecuadamente. Sin embargo, la mayor firmeza de la plataforma del 5th lo convierte en una mejor opción cuando la cosa se empina, las fuerzas escasean y hay que empezar a meter riñón.
Si bien el 5th Element sale ganador, conviene recordar sus inconvenientes: mayor coste y aspecto (que no peso) quizás un poco más aparatoso y menos acorde con la estética limpia y elegante del cuadro Moto Lite.
Bajando
Debería existir una unidad de medida para la relación entre la eficacia bajadora de una bici y su peso. Creo que no soy el único para el cual el disfrute en los descensos ruteros es inversamente proporcional a la pereza que proporciona el saber que luego hay que pedalear hacia arriba. Yo siempre llevo un Pepito Grillo en mi hombro que me va susurrando al oído: “diviértete mientras puedas, que cuando llegues abajo te vas a enterar”.
En una enduro es esencial que esta relación sea excelente para así eliminar el complejo de culpa en las bajadas y permitir la realización de rutas épicas, salpicadas de retos técnicos y de descensos divertidos. Por ello es un placer anunciar que la Moto Lite se lleva un 10 en la escala de Pepito Grillo, lo cual nos permite olvidarnos de la desagradable voz de este bichito verde.
La geometría lanzada y larga de la MotoLite y la eficacia de las suspensiones le permiten bajar como un rayo y salir airosa de berenjenales técnicos sin esfuerzo aparente. La MotoLite es muy estable, noblota y otorga un buen margen de seguridad. El FSR absorbe estupendamente y permite que, en manos de un buen biker, esta Titus puede dar más de un susto a pilotos menos finos que bajen con máquinas de mayor enjundia.
Por cierto, pese al nombre de este modelo, el ruido de moto no viene incluido y lo tienes que hacer tú con la boca, emulando así a Dan K , el biker rapero de Oakland, quien tiene esta curiosa costumbre siempre que compite en DH.
Aprovechemos para comentar que la horquilla Rock Shox Revelation 426 se comporta de forma impecable y con sus 100-130 mm de recorrido resulta una opción ideal para una bicicleta mutante como la MotoLite. La Revelation es progresiva, suave, de peso contenido, muy fácil de regular y ofrece la opción de bloqueo remoto pop-lock para echarnos un capote en las subidas. Hay que agradecerle a Rock Shox el demostrar que se pueden igualar las prestaciones de horquillas más caras a un precio mucho más potable. Además, la estética es muy actual y acertada, frente a otras horquillas que se copian a sí mismas año tras año hasta la saciedad. La incógnita, como ocurre con todo nuevo producto de suspensión, vendrá del lado de la reputación y la fiabilidad, respecto a las cuales todavía es pronto para decir nada. Sólo el paso del tiempo y el cotilleo de los bikers en tiendas, carreras y foros de internet permitirá emitir un veredicto.
Componentes
La Titus MotoLite se ofrece como cuadro suelto para montajes a la carta. Su versatilidad nos permitiría fabricarnos una ninja de los bosques, ligera, certera y de ataque mortal; o bien un guerrero samoano capaz de aplastar de un mazazo cualquier trialera que se interponga en su camino. A pesar de esta polivalencia, conviene dar un breve repaso a los componentes de la unidad probada.
Para empezar, hay que tirar de las orejas a Titus USA por realizar de forma apresurada y errónea el guiado de los manguitos a su paso por las bieletas y por la horquilla, cosa que hubo que solucionar antes de poder acometer la prueba. Por lo demás, y quizás con la única excepción de la dirección (una WTB del montón, con rodamientos de bolas) el montaje era lo que podríamos llamar de lujo razonable: amortiguadores de aire Fox R (en España se ofrece el modelo RP3) y 5th Element, horquilla Rock Shox Revelation 426, un fenomenal grupo Shimano XT delante y detrás con mandos de gatillo (los cuales preferimos a los dual control), bielas y pedalier Shimano XT, excelentes frenos Avid Juicy 7, fenomenales bujes DT Swiss Onyx y estupendas llantas DT Swiss XR 4.14 calzadas con neumáticos Kenda Kinetics 2.1 delante y Kenda Navegal 2.1 detrás (de lo mejorcito del momento, si bien hubiéramos preferido equipar los Navegal en ambas ruedas.) Por último tija, potencia y manillar eran Titus (aluminio), los puños eran WTB y el sillín también Titus con raíles de titanio (para los que no lo sepan, Titus elabora componentes de gama alta, ya con su marca o bajo la denominación Maxxm.)
Por último, para los freaks de la báscula, conviene aclarar que un montaje como este permite un peso de la bici completa con pedales inferior a 13 kilos.
Conclusiones
Eres un biker correoso que lo ha probado todo, ha satisfecho todas sus concupiscencias venéreas y mancillado el honor de cuantas bicicletas de líneas sinuosas se han topado en su camino. Una mañana, te miras al espejo descubres una pequeña cana en una de tus sienes. La arrancas de inmediato con indignación y miras a tu apartamento de soltero, lleno de bolas de pelusa y decorado con una mezcla de figuritas de la Guerra de las Galaxias y las chucherías que te trajiste de Marruecos. Ummm... quizás haya llegado el momento de sentar la cabeza.
Cuando quieras dar el paso, tanto si eres chico como si eres chica, ahí estará, fiel y dispuesta, la Titus MotoLite. Una bicicleta sólida, rápida, bonita, ligera y polivalente, capaz igualmente de acompañarte en tus salidas ruteras como de hacerte vibrar cuando el cuerpo te pida emociones fuertes.
A Tener en cuenta
-Geometría muy eficaz y polivalente.
-Excelente comportamiento rutero.
-Calidad Titus.
-Estética elegante.
A Mejorar
-Necesidad de tarado firme en la plataforma de pedaleo del amortiguador.
-Precio elevado.
Valoración:
Rendimiento: 8,5
Calidad / Precio: 7,5
Equipamiento Probadora:
Casco: Bell Sweep XC
Gafas: Alpina Security.
Ropa: Sheebest.
Zapatillas: Shimano.
Lugar de la Prueba:
Wilder Ranch, California
Geometría
Ver www.titusti.com
Precio: 1,595 Euros -cuadro con amortiguador Fox RP3(140 € extra con 5th Element).
Importador: Bikecomp . Tel 91 561 8646.
Labels: american toys, mountain-bike, prueba de bicicleta











1 Comments:
Very nnice post
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