Friday, February 09, 2007

Castellano

Por: Manuel Maqueda

American Toys


Castellano


Un nombre muy español para unos juguetes muy americanos.

John Castellano es un personaje singular. Una especie de científico loco que ha ido siempre por libre y, al mismo tiempo, siempre ha estado involucrado en las marcas más emblemáticas mountain bike americano. Castellano descubrió el mountain bike cuando el deporte acababa de nacer, pero, a diferencia de Joe Breezer, Mike Sinyard y compañía, John Castellano no se puso de inmediato a diseñar y a construir bicis. Primero, se licenció en ingeniería por MIT, una de las escuelas más prestigiosas del mundo, donde se especializó en flexión de materiales. A continuación, trabajó para Hughes Aircraft elaborando componentes para los transbordadores espaciales de la NASA. Luego, comenzó a fabricar sillas de ruedas todoterreno para los discapacitados amantes de las emociones fuertes. Y, finalmente, hace 17 años, comenzó a aplicar sus conocimientos de ingeniería de materiales al diseño de bicis de montaña.


John Castellano


A Castellano debemos el sistema de suspensión pivotless Sweet Spot, que emplearon marcas como Schwinn, Rocky Mountain e Ibis. Esta idea, suspensión sin pivotes (basada en la flexión de las vainas) fue llevada a su máxima expresión en 1999 con el diseño de la Ibis BowTi, una de las mountain bikes más bellas y revolucionarias de la historia (¡127mm de recorrido¡) y quizás la obra maestra de John Castellano.



Desaparecida Ibis, firma a la que estuvo muy ligado, John Castellano ha seguido fabricando cuadros para los nostálgicos de esta marca y para una clientela compuesta por adictos a la suspensión sin pivotes y amantes del trato personalizado. Las Castellano son verdaderas obras de artesanía y John se encarga de adaptar cada cuadro a las más variopintas necesidades del cliente. Además, por si le faltara sabor a esta marca, las soldaduras están a cargo de Steve Potts, otro de los pioneros del mountain bike californiano.



En la actualidad, la SilkTi es el modelo estrella de Castellano Designs: una doble de titanio hecha a mano, con suspensión sin pivote, vainas planas flexibles y 45mm de recorrido trasero, la cual se ofrece en versiones 26”, 29” y 50/50 (29” delante y 26” detrás) por un precio que ronda los 4,000 dólares, sólo el cuadro.



Para la mayoría, el lujo está los pivotes virtuales y en los diseños de suspensión galácticos. Unos pocos, en cambio, saben que la mayor sofisticación es la que se esconde bajo la más simple de las apariencias y que el verdadero lujo está en la combinación perfecta de eficacia y sencillez. Afortunadamente para estos últimos, este Castellano que habla inglés no ha renunciado a sus principios y mantiene vivo, contra viento y marea, un reducto en el que se han preservado intactos los orígenes del mountain bike.

Cada Castellano se elabora enteramente a medida y bajo pedido, es decir, que hay tantos modelos como clientes. Por ello, no te podemos ofrecer ficha técnica ni valoración.

Para más información, visita la Web de Castellano Designs.

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Tuesday, January 09, 2007

Dreamride

American Toys

Dreamride


Sueños inconfesables bajo el sol del desierto.

Imagínate a lomos un maquinón capaz de hacer girar más cabezas que un Ferrari Enzo. Desde el manillar hasta el infinito se extienden las colinas rojas de Moab, por las que pedaleas si esfuerzo. El nuevo cambio Shotomano XXX activado por las ondas alfa del cerebro funciona de maravilla, del mismo modo que la transmisión por cadena superconductora y los frenos de plasma. De tu mochila de hidratación mana un fluido con sabor a pacharán. Cierras los ojos en éxtasis y, al abrirlos de nuevo, ves con horror cómo te precipitas desde lo alto de un cortado. Al impactar con el suelo, la áspera arenisca se transforma en terciopelo acolchado y dos morenazas andaluzas en lencería de encaje comienzan a darte besitos y a hacerte cosquillas en los pies. Sus manos van subiendo lentamente por tus piernas y... el timbre del despertador te sacude como una descarga eléctrica.



Quienes han montado por los paisajes irreales de Moab, en Utah, muchas veces han tenido la sensación de que estaban soñando. Especialmente si se han topado con algún freak montando en una Dreamride. Esta marca ultraminoritaria es la creacción de Lee Bridgers, un músico, artista y guía residente en Moab. Lee diseña sus máquinas a partir de basculantes de la exquisita marca Ventana, rebautizando la suspensión de cuatro barras de la firma como N.BS (No BullShit). Cada unidad se fabrica enteramente a la medida del cliente, quien desembolsa una media de 3.200 dólares por cuadro.

A cargo de la elaboración artesanal se encuentra Sherwood Gibson en persona, uno de los nombres clave de Ventana. Dreamride tiene dos modelos: la Fully y la Mutant. Esta última es una enduro brutal (152 o178 mm de recorrido) perfecta para los senderos más exigentes de Moab. La Mutant se ofrece con diseño de cuadro normal o en X (pensada para los riders más corpulentos) y con la opción de basculante con distancia entre ejes variable.



Los más impacientes -y pudientes- pueden adquirir la Mutant equipada con el kit XDT: Fox DHX-5 de muelle, horquilla Marzocchi Z-1 RC2 ETA, manillar Dreamride de titanio, tija y potencia Moots de Titanio, pedalier y bielas Saint, mandos SRAM X.0 con XTR delante y SRAM X.0 detrás, frenos Magura FR brakes (210 delante) llantas Mavic EX729, radios DT, bujes Chris King modificados, cierre de tija Salsa, dirección King, etc., etc. y, como guinda del pastel, una maleta de transporte Serfas. Todo ello por apenas 7,000 billetes verdes con el careto de George Washington, precisamente la misma cantidad que las morenazas del sueño portaban en un maletín y te iban a regalar a cambio de que fueses cariñoso con ellas. Lástima que sonara el despertador.



Sigmund Freud estudió los sueños y, básicamente, llegó a la conclusión de que prácticamente todas sus extrañas imágenes tienen connotaciones sexuales. Claro que cuando Freud hizo sus estudios el mountain bike no se había inventado todavía y los alacranes, los zopilotes y los monstruos de gila tenían los desiertos de Moab para ellos solitos. En Moab y con una Dreamride Mutant ¿quién necesita el sexo? Bueno, no hace falta que me respondas.

Como no hay dos Dreamride iguales, ni hay quien le eche el lazo a una, no te podemos ofrecer ni ficha técnica ni valoración.

Web de Dreamride

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Friday, December 01, 2006

Vicious Cycles

Por. Manuel Maqueda

American Toys

Vicious Cycles

Viciosos sobre ruedas.

Cada vez que alguien me ha acusado de ser un vicioso siempre me he debatido entre sentirme ofendido o halagado. He de confesar que la mayoría de las veces la balanza se ha inclinado por lo segundo y me he sentido secretamente satisfecho, especialmente si el comentario procedía, como a menudo ha sido, de labios femeninos. Acudamos al diccionario de la Real Academia y veremos que, literalmente, nada bueno puede tener un vicio y, en consecuencia, no hay lógica ninguna en la que fundar mi jactancia.

Del mismo modo, si eres un biker lógico, cabal y formalito, tu interés en Vicious Cycles no pasará del placer morboso que algunas personas sienten ante lo que les es repugnante, aberrante, incomprensible o, simplemente, extraño y extravagante. Por el contrario, si eres un vicioso del mountain bike, tus ojos se abrirán como platos y tu boca se hará agua al ojear el catálogo de este fabricante artesanal americano.

Desde 1994, Carl Schlemowitz y sus muchachos elaboran en el estado de Nueva York algunos de los cuadros artesanales más atractivos y codiciados del país. Su logotipo no es otro que la cara de Shayla, la simpática perrita de Carl, y su filosofía es muy sencilla: cuadros simples, de líneas puras, elaborados a mano en acero o titanio y decorados con pintados muy originales.

Los modelos estrella de Vicious Cycles son las rígidas, ya sean con marchas, singlespeed (con o sin discos) o en versión 26 o 29 pulgadas. El material preferido es el acero Reynolds 853 de triple conificado, uno de los metales que ofrecen un rodar más exquisito. Para los bikers más pijos y pudientes, existe la opción de titanio 3/2.5. Como a los viciosos de verdad les gustan las emociones (y las vibraciones) fuertes, en toda la gama se ofrece la opción de horquilla rígida con anclajes para discos, frenos V, o ambos. Otro detalle idiosincrásico de la marca es la presencia de un abrebotellas, convenientemente soldado al cuadro. Un modelo inusual es el Groover, un interesante maridaje de un triángulo elaborado por Vicious Cycles y de un basculante trasero en aluminio sacado de una Titus Racer X (114 mm de recorrido) y que se ofrece en 26” o 29”. Otros modelos peculiares son la Thunderwing, bici para nieve que admite neumáticos de hasta 3”3/4, y la Jeepster, una tándem con ruedas de 29” y que también puede equipar opcionalmente un basculante trasero de Titus Racer X.

Sin embargo, son los pintados extravagantes lo que suele llamar más la atención de estas máquinas. Leopardo, madera, camuflaje, llamas, degradados... las posibilidades son infinitas, pero siempre con la cara de la perrita Shayla en la pipa. Los que busquen dar un cambio de imagen a su máquina se alegrarán al saber que Vicious Cycles también acepta que les envíes cualquier cuadro para que te lo pinten a tu gusto.

La vida es demasiado corta para no permitirse algún vicio. Menos mal que Vicious Cycles está ahí para satisfacer a los depravados sobre ruedas.

Ficha Técnica

Material: Tubería de acero Reynolds 853 con conificado especial triple, cortada y soldada artesanalmente. Algunos modelos ofrecen la opción de titanio 3/2.5.
Modelos disponibles: mtb rígida 26”, mtb rígida 29”, mtb doble, singlespeed 26”, mtb para nieve tándem 29”, carretera, turismo y ciclocross.
Opciones: horquillas rígidas con anclajes diversos, ojetes para transportín, patillas horizontales, pedalier excéntrico, y un sinfín más.
Importador en España: no hay.
Precio: desde 1.425 dólares.
Web: www.viciouscycles.com

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Saturday, November 11, 2006

Freak Bikes

Por. Manuel Maqueda

American Toys

Freak Bikes

La invasión de los monstruos de dos ruedas.

Las mutaciones son parte del mecanismo evolutivo de las especies. Al fin y al cabo, las primeras mountain bikes de Gary Fisher, Tom Richey y Joe Breeze eran cuadros tuneados a golpe de sierra, soplete e imaginación. Pero no siempre las mutaciones persiguen el objetivo darwiniano de la adaptación al medio. En otras ocasiones, atrofia, distrofia e hipertrofia sirven como formas de expresión artística y lúdica para el doctor Frankestein que muchos llevamos dentro.



A lo largo de la geografía americana, encontramos varios grupos de freak bikers, a cual más disparatado e hilarante, como Cyclecide (ciclocidio) de San Francisco, Rat Patrol de Chicago, C.H.U.N.K. 666 de Portland, Black Label de Nueva York, Frankenbikes de Salt Lake City o Dead Baby Bikes de Seattle. Periódicamente, estas agrupaciones convocan rodeos, derbies, concursos de (in)elegancia, justas medievales y otros inusuales y divertidísimos eventos. Algunas reuniones han alcanzado ya cierta estabilidad y renombre, como el Pedal Monster or el Bike Kill, pero, en la mayoría de las ocasiones, la tribu underground de los freak bikers utiliza festivales artísticos al aire libre, como el Burning Man, o grandes kedadas, como los Critical Mass para transmitir al mundo su mensaje dadaista, iconoclasta y revolucionario.




Es tarea muy difícil clasificar y resumir el bestiario de las freak bikes, el cual parece sacado de la taberna de Mos Eisley de la Guerra de las Galaxias. Mejor pasemos a describir algunas de mis favoritas: la Chupacabras, dotada de garras que se mueven con cada pedalada y de fauces que se abren, se cierran y arrojan llamas (gracias a un quemador de propano); la Golden Gate Bike, modelo pedaleable a escala del famoso puente; la Space Bike, única bici dotada de motor a reacción (en realidad dos sopletes modificados); la OverKill, chopper dotada de una rueda de coche deportivo en la parte trasera y de una horquilla de casi dos metros; la Rail Rider, capaz de circular por las vías de tren; la Spanking Bike, que nos da un ¿placentero? azote en el trasero con cada giro de rueda; la Mousetrap, dotada de bisagras en la parte central del cuadro que permiten a las ruedas delantrera y trasera seguir trayectorias independientes; y la Sky High, cuyo sillín está situado a más de cuatro metros del suelo.



Espero que este descenso a los ámbitos más underground y disparatados del ciclismo sirva para recordar que, en esta época en la que las bicis clónicas abarrotan los hipermercados, todavía hay quienes se divierten fabricando, montando y exhibiendo sus propios juguetes. No lo olvides: a menudo, lo que de verdad importa es pasar un buen rato.

No hay dos freak bikes iguales, así que no podemos ofrecer ni ficha técnica ni valoración.

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