Saturday, November 11, 2006

Freak Bikes

Por. Manuel Maqueda

American Toys

Freak Bikes

La invasión de los monstruos de dos ruedas.

Las mutaciones son parte del mecanismo evolutivo de las especies. Al fin y al cabo, las primeras mountain bikes de Gary Fisher, Tom Richey y Joe Breeze eran cuadros tuneados a golpe de sierra, soplete e imaginación. Pero no siempre las mutaciones persiguen el objetivo darwiniano de la adaptación al medio. En otras ocasiones, atrofia, distrofia e hipertrofia sirven como formas de expresión artística y lúdica para el doctor Frankestein que muchos llevamos dentro.



A lo largo de la geografía americana, encontramos varios grupos de freak bikers, a cual más disparatado e hilarante, como Cyclecide (ciclocidio) de San Francisco, Rat Patrol de Chicago, C.H.U.N.K. 666 de Portland, Black Label de Nueva York, Frankenbikes de Salt Lake City o Dead Baby Bikes de Seattle. Periódicamente, estas agrupaciones convocan rodeos, derbies, concursos de (in)elegancia, justas medievales y otros inusuales y divertidísimos eventos. Algunas reuniones han alcanzado ya cierta estabilidad y renombre, como el Pedal Monster or el Bike Kill, pero, en la mayoría de las ocasiones, la tribu underground de los freak bikers utiliza festivales artísticos al aire libre, como el Burning Man, o grandes kedadas, como los Critical Mass para transmitir al mundo su mensaje dadaista, iconoclasta y revolucionario.




Es tarea muy difícil clasificar y resumir el bestiario de las freak bikes, el cual parece sacado de la taberna de Mos Eisley de la Guerra de las Galaxias. Mejor pasemos a describir algunas de mis favoritas: la Chupacabras, dotada de garras que se mueven con cada pedalada y de fauces que se abren, se cierran y arrojan llamas (gracias a un quemador de propano); la Golden Gate Bike, modelo pedaleable a escala del famoso puente; la Space Bike, única bici dotada de motor a reacción (en realidad dos sopletes modificados); la OverKill, chopper dotada de una rueda de coche deportivo en la parte trasera y de una horquilla de casi dos metros; la Rail Rider, capaz de circular por las vías de tren; la Spanking Bike, que nos da un ¿placentero? azote en el trasero con cada giro de rueda; la Mousetrap, dotada de bisagras en la parte central del cuadro que permiten a las ruedas delantrera y trasera seguir trayectorias independientes; y la Sky High, cuyo sillín está situado a más de cuatro metros del suelo.



Espero que este descenso a los ámbitos más underground y disparatados del ciclismo sirva para recordar que, en esta época en la que las bicis clónicas abarrotan los hipermercados, todavía hay quienes se divierten fabricando, montando y exhibiendo sus propios juguetes. No lo olvides: a menudo, lo que de verdad importa es pasar un buen rato.

No hay dos freak bikes iguales, así que no podemos ofrecer ni ficha técnica ni valoración.

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Wednesday, August 16, 2006

Tall Bikes

American Toys

Tall Bikes

Hay juguetes americanos que no se pueden comprar. Juguetes que nacen de un sueño... o de una pesadilla.


La fiebre por las tall bikes en un fenómeno típicamente americano. Una tall bike es, como su nombre indica, una bici alta; es decir, una bici elaborada a base de, al menos, dos cuadros superpuestos y soldados el uno al otro. Las tall bikes, por lo tanto, no se pueden comprar en las tiendas. Es algo que cada cual ha de fabricarse con paciencia y esmero en su garaje.

Para construir una tall bike necesitamos al menos dos cuadros de bici, idealmente de hierro, útiles de corte y soldadura, algún trozo de cañería, algunos metros extra de cadena y un poco de maña. Dependiendo de lo complicado que sea nuestro diseño, hará falta echar mano de piezas adicionales. Las tall bikes más sofisticadas incluyen dos tramos de cadena en bielas opuestas, desviadores delanteros… incluso las hay con doble suspensión como la de la foto.





Rodando: hay dos momentos definitorios en la experiencia que proporciona una tall bike: el de subirse y el de bajarse. Para subirnos necesitaremos tomar impulso y colocar uno de nuestros pies sobre el pedal adecuado. Si la altura del pedal al suelo lo permite, esto será algo que podremos hacer directamente. De lo contrario, deberemos apoyar primero el pie opuesto en el cuadro, tomar impulso y enseguida colocar el pie adecuado sobre el pedal. Para bajarse hay que pasar una pierna por detrás del sillín rápidamente y saltar hasta el suelo con decisión. Como nos quedemos atascados, el bofetón está garantizado.





Las versiones más puristas de tall bikes recurren a un piñón fijo y prescinden completamente de los frenos. Salvo que estemos muy familiarizados con tall bikes en general y con fixies o bicis de piñón fijo en particular, hacerse una tall bike sin frenos no es la mejor de las ideas, especialmente si vamos a circular por ella por el tráfico.







Quizás las tall bikes les parezcan esperpénticas y redículas a muchos, pero creedme que la experiencia de montar en bici a dos metros del suelo, ya sea por el paseo marítimo de una ciudad o por un camino de cabras, es algo que puede tener efectos sorprendentemente adictivos.

Nota: Como o hay dos tall bikes iguales, ni están a la venta en ninguna parte, no te podemos ofrecer ni fícha técnica ni valoración.

OJO Si tienes una tall bike en España, déjame un mensaje con tu email o ponme un enlace a flikr o web con fots, para que la veamos todos.



Recuerda, Biker: las Tall Girls prefieren Tall Bikes.

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